viernes, 11 de julio de 2008

Apatía (II)

No debería permitir que mi realidad decidiese por mí, que angoste mis ganas.

Debería salir a la calle y reír, tropezar con una sonrisa coqueta, fingir rubor, disfrutar de los olores, soñar con los sabores (la gastroenteritis, que no me deja paladear a gusto) y sorprenderme, una y otra vez, admirando o envidiando (no lo sé) a las parejas ancianas que aún se miran con ternura, como si tuviesen en sus alcobas la pócima del amor eterno.

Y, en lugar de ello, me cobijo en mis miserias (una vez escribí: "Aquí cada uno convive con sus miserias, incluso yo". Convivir como clave para sobrevivir. ¿Sólo quiero sobrevivir?) aferrada a mi ombligo, pensando que quizás, con mi propio calor, logre disipar cualquier inconveniente (de ésos que deciden por mí, que me angustian, con los que zozobro, sin saber tal vez que no todos los pecios se hallan a posteriori completos, que algo huyó de ellos, que alguien logró sortear a la tempestad y salvarse).

Y mi ombligo sigue ahí. Desafiándome. Hostigándome para que salga a la calle en busca de complicidades ajenas. La de un niño, que me lance su pelota; la de la frutera, que me recomiende esto o aquello; la del peluquero, que me ve siempre divina; o la del taquillero del cine, que, mecánicamente, me entrega el ticket. Hasta ese gesto mecánico sería toda una provocación para un no moverme hasta que no obtenga su sonrisa humana.

Mi ombligo... que no puede a mi apatía, a mi angustia, a mi desazón. Mi ombligo, tantas veces victorioso, y hoy vencido.

11 comentarios:

ArteLibra dijo...

Hola como estas?
tanto tiempo sin leerte, ni visitarte!

por que te parecio inferior?
y tan poca entrega?
no lo entendi!

besos!

irene dijo...

A veces de tanto fingir alegría, optimismo, queda algo dentro, es como una pequeña chispa que prende y puede encender un gran fuego.
Te entiendo perfectamente, intentemos algo más que sólo sobrevivir.
Me alegró mucho tu visita. Gracias.
Un abrazo.

ArteLibra dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ArteLibra dijo...

Esta bien, y me gusto leerlo. Empecemos nosotros a cambiar la forma de relacionarse, hay que calmar y apaciguar demasiadas cosas para controlarlo si no sirve.

Ya me siento en casa otra vez, y pensando en algo mas que en mi!

Un abrazo y beso gigante para ti.

Veca dijo...

Ay Marquesita! Me voy a ir de visita, nos corremos una buena juerta y a ver si se te olvidan las preocupaciones........

Ánimo. Besos.

d´Agolada dijo...

De vez en cuando necesitamos liberarnos un poco y salir en vez de pasarnos todo el día encerrados en nosotros mismos en nuestras casas. Saludos

Chousa da Alcandra dijo...

Eu penso que a proposta de Veca sería unha excelente terapia. Paliativa temporal, cando menos. Pero de anaquiños tamén se fai a vida...

Bikiños

Markesa Merteuil dijo...

Una buena juerga sí que es una excelente terapia. Lo malo es que tarde o temprano acaba.

jordicine dijo...

Pues tendrás que empezar a dejar de mirarte al ombligo, si el post es autobiográfico, y sacar fuerzas de donde no las hay. Vales mucho y el mundo te necesita a tope. Ánimos MARKESA. Ya!!!

Zeltia dijo...

hay temporadas en que las sombras avanzan sobre nuestro ánimo y van oscureciéndolo todo, como nubarrones que tapan el sol. Pero eso no significa que el sol no siga ahí. También nuestra vida momentáneamente suspendida, paralizada por nuestros propios pensamientos sigue ahí, debajo del montón de cavilaciones que le echamos encima.
Resulta mucho más fácil decirlo que hacerlo, pero mismo que el sol esté tapado por los nubarrones, se está bien en la playa si buscamos no el bronceado sino el olor, el color, el tacto de la arena en los pies...
Marquesita, ya sé que es más facil decirlo que intentarlo siquiera, pero intenta esto: no mires lo que va mal... MIRA TODO LO BUENO QUE TIENES.

Un abrazo

Markesa Merteuil dijo...

Tampoco tanto, Jordi, tampoco tanto...

Gracias, Zeltia, eso intento... Un besín.