miércoles 18 de noviembre de 2009

Te vistes de palabras, para poder desnudarte de sentimientos. Y lo haces violento, casi con urgencia, con impetuoso desorden. Otras, sin embargo, eres suave. Te cuelas por cada oquedad de mis entrañas mientras te desvistes dulcemente; y es entonces cuando la belleza se vuelve sensual, y lo sensual, belleza. Lo ajeno muda en propio cuando me embriagas de esas sensaciones que imagino tan tuyas y, por un instante, te observo desde el otro lado del espejo y, en lugar de tu mirada, encuentro mi esencia derramada frase a frase sobre ese papel en blanco sobre el que coloreo tus palabras al compás de tu dictado. Y son mi ritmo y mis latidos los que le confieren vida.

viernes 13 de noviembre de 2009

Cuando los besos saben a alquitrán, todo lo devastan.

viernes 6 de noviembre de 2009

Lucha, lucha, lucha. No me dejes solo

Una frase que, simplemente leída, conmueve las entrañas. No quiero imaginar el tono de la voz quebrada por el miedo. Y es que a nadie le puede resultar indiferente la angustia de los tripulantes y de las familias de los 35 marineros secuestrados a bordo de su lugar de trabajo, el Alakrana. Con ellas palpitamos y por ellos tememos, sin entender muy bien qué se está haciendo. Desde luego, no queremos ser partícipes de la aceptación de las condiciones impuestas por unos chatanjistas que mercadean con vidas que jamás debieron pertenecerles. Pero, cuando el miedo nos carcome las entrañas, algo habrá que hacer, digo yo. ¿Seguridad privada en los barcos? Ésa no es la solución, salvo que queramos lastrar aún más la capacidad de supervivencia de un sector que se tambalea dados los altos precios de los carburantes, dado el incremento de las exigencias que han de asumir y dada la baja cotización de los productos pesqueros. Baja cotización ligada a la importación de aquéllos que no han de someterse a los rigurosos controles a los que se ha de hacer frente en los pesqueros y lonjas nacionales. ¿Pero qué hacer en un momento de crisis en el que cada céntimo cuenta?

Las familias tiemblan en el supermercado, mientras flotas renovadas, en las que la inversión fue espectacular, ya se plantean el amarre. Y, mientras tanto, vemos sinrazón manifiesta en cada decisión tomada desde despachos en los que ni siquiera se huele el mar, pero desde los que se exige que los veteranos de éste sumen titulaciones para cuya obtención carecen de tiempo a sus conocimientos cotidianos, sin tener en cuenta su día a día, que es el que les otorga las capacidades. Capacidades que, eso sí, les dejan indefensos ante la acción pirata a la que se exponen en según qué aguas.

Hace no demasiados meses, la lucha se centraba en lograr que, próximo a la flota, navegase también algún buque de salvamento, para atajar cualquier incidente vinculado a la acción pesquera o incluso cualquier dolencia. Ahora la lucha ya no debe ceñirse exclusivamente a la profilaxis contra gérmenes, virus y demás. Ahora el miedo lo generan también nuestros iguales. El hombre, siguiendo la tradición secular, de nuevo aterrando al hombre.

Marineros curtidos, indefensos ante los desmanes de quienes probablemente buscan también subsistir. Y mientras tanto qué es de nuestro ejército. Creo que sigue de excursión en países en los que no lo quieren, pero en los que enarbola banderas de ayuda humanitaria. ¿Son menos humanos nuestros trabajadores del mar? ¿No merecen ayuda, protección? ¿Cuál es el coste de acompañar a la flota? ¿Qué precio le ponemos a cada vida que peligra indefensa en aguas inhóspitas?

"Lucha, lucha, lucha. No me dejes solo", gritan desde el Alakrana. "Lucha, lucha, lucha. No les dejemos solos", tecleo yo arrebujada en mi cuarto.

miércoles 21 de octubre de 2009

Sabor rancio en las pasiones renovadas. ¿Principio del fin?

miércoles 14 de octubre de 2009

Nosotras parimos, ¿nosotras decidimos?

Escribir sobre este tema puede dar lugar a errores. De hecho, supongo que muchos leerán las siguientes líneas condicionados por aquello que se supone que deben defender quienes apuesten por una u otra ideología, por una u otra creencia. Pero aun a riesgo de una lectura somera me apetece abordar un tema tan controvertido como es el aborto.

Se supone que como mujer debo aplaudir el manido grito feminista del "nosotras parimos, nosotras decidimos". Y lo aplaudo, cómo no, pues es un eslogan que en su día tuvo un gran valor. Entonces significaba un rechazo al autoritarismo machista al que habíamos estado sometidas durante años. Sin embargo, ahora mismo y dada la actual coyuntura, considero que apoyarlo sin más puede incluso alimentar pretensiones machistas. Es decir, lo secundo, claro, pero matizando el "nosotras decidimos".

Desde luego sí es indiscutible ese "nosotras parimos", pero rara vez una mujer elige desde la libertad. No existe capacidad real de elección, dado que quien debe decidir lo hace en función de unos condicionantes.

Me niego a creer que la interrupción de una gestación sea una decisión que se tome alegremente. Si se hace, en muchos casos, es debido a que la mujer que se encuentra en dicho brete se siente incapaz de sobrellevar la maternidad, puesto que ésta, que no se nos olvide, es un ejercicio de responsabilidad.

Teniendo en cuenta esto, en lugar de propiciar el aborto, una "solución" que sin duda exige un menor desembolso económico, un Estado valiente debería sentar las bases para garantizar que aquélla que decida seguir adelante con su embarazo pueda el día de mañana asumir la manutención y educación de su hijo, algo que hoy en día ni siquiera es factible para muchas mujeres que sí cuentan con una estabilidad económica y/o con el apoyo de sus parejas. Esto es debido a que una maternidad "pronta" limita enormemente la capacidad de la mujer para medrar en su carrera profesional, e incluso, a pesar de los pesares, puede suponer su despido.

A estos inconvenientes, ya de por sí dolorosos puesto que exigen renuncias, habría que sumar el hecho de que, en muchos casos, la educación del retoño ha de encomendarse a otros. Prácticamente nadie se plantea el asumirla de un modo pleno, pero incluso es realmente complicado alcanzar la conciliación de vida familiar y laboral, un deseo expresado en innumerables ocasiones pero que, desde luego, suena a utopía. Hasta ahora se suponía que estábamos dando pasos para lograrlo, pero la actual situación económica impide exigir un mínimo de derechos, dado que, de hacerlo, lo más probable es que el trabajador pierda su empleo.

La decisión fácil, por tanto, es el aborto. Pero, ¿es una decisión tomada desde la libertad?

En otros casos, la que opta por interrumpir su embarazo se ve instigada a hacerlo por su propia pareja, que equipara la palabra bebé a la palabra atadura. Efectivamente, la maternidad y la paternidad son exigentes para quienes ejercen estos roles. Sin embargo, no todos los que deciden ser padres se comportan como tales. Es por ello que, si bien muchos podrían argumentar no estar preparados, debemos tener en cuenta que nadie nació con un manual bajo el brazo que resuelva cualquier conflicto derivado de la maternidad o de la paternidad. La falta de preparación, por tanto, no es una excusa.

De todos modos, es cierto que en muchos casos la mejor opción es eximir a una de las partes implicadas en el proceso que derivó en gestación de la responsabilidad, ya que, aunque éste se ejecutase de común acuerdo y sin ningún tipo de coerción, hay un bonito dicho que reza: "Mejor sola que mal acompañada".

En este caso, no sólo las posibles consecuencias económicas, sino también el peso del qué dirán serán las encargadas de presionar a la gestante. La opinión de la sociedad, todavía extremadamente cerrada aunque lo neguemos, es para muchas una pesadísima losa. De nuevo nos vemos obligadas a tomar una decisión y de nuevo ésta es condicionada por la más que probable hambre y por la cerrazón de una opinión pública arcaica que, llena de prejuicios y alimentada por la intolerancia y los miedos, está convencida de que continua progresando.

Otro grupo de presión lo constituye la familia, cuyas sentencias son extraordinariamente contundentes especialmente cuando la gestante es menor de edad.

Además, no podemos olvidarnos de la pareja y del chantaje del abandono. Por muy feministas que nos creamos, no hay que olvidar que somos seres humanos y que, como tales, tenemos sentimientos. Y, condicionadas por éstos, nos dejamos llevar a tal punto que optamos por renegar de la razón y entregarnos a las pulsiones, que, en muchos casos, simplemente sirven para contentar a otros y no a nosotras mismas.

Abortar es una opción que, evidentemente, debe estar al alcance de la mujer. No obstante, ésta debe saber realmente cuáles pueden ser las consecuencias de tomar esta decisión. Y saber no implica solamente que alguien te enumere qué podría pasar, sino que saber implica también conocer desde la madurez. Nadie debe ser quien de poder influir en una decisión que puede incluso acarrear problemas de salud a aquélla que opta por tomarla.

El nosotras parimos, nosotras decidimos sólo es factible, pues, cuando no es usado exclusivamente por quienes defienden el aborto o por quienes lo consideran como la solución menos mala. Nosotras sólo podemos decidir cuando lo hacemos desde la libertad, y cuando esa decisión puede ser incluso la de asumir maternidades en solitario y con todas las garantías para nuestros hijos. Sólo entonces la consigna es realmente válida.

viernes 9 de octubre de 2009

Vértigo

A veces finjo que me lo creo, pero tus besos me hacen sentir como equilibrista en un trapecio.

jueves 1 de octubre de 2009

Y así, de sopetón, un reencuentro con la nostalgia de una época (noviembre-diciembre de 1998), en la que mi única ocupación real era la de amar(le).

lunes 21 de septiembre de 2009

Tal vez fuese la complicidad recuperada tras casi dos años de ausencias, pero... ese amanecer en la playa se me antojó realmente espectacular.

miércoles 2 de septiembre de 2009

Es poesía lo que parte de tus manos, que acompañan a cada verso pronunciado en voz queda, incitante. Me acerco, pues, para no perder ningún matiz de cuantos conforman esa estructura envolvente con la que me invitas. Olvido el espacio, público, y me dejo seducir por tus ojos, que elevan o agotan cada palabra, mientras los míos se detienen en tu boca para observar cómo acaricias cada sílaba antes de pronunciarla. Estamos solos: tú y yo, y los versos creciendo en tus manos, y el ritmo palpitando en el lagrimal a punto de desbordarse vencido por la cotidianeidad, por las luchas que creía ajenas y que ahora me duelen. Son sueños rotos, en los que estabilidad se transformó en utopía y el futuro en presentes asfixiantes. Pero mientras haya inconformistas, recuerdas, hay esperanza. Y es entonces cuando me despiertan los aplausos de otras manos que, conmigo, contigo, se conmueven.

sábado 29 de agosto de 2009

Estoy empezando a deglutir los besos, calcinados por el ardor desbocado de las pasiones incontenidas. Pero mi mente me impide digerir las cenizas, pues se empecina en negar su existencia. Tal vez por eso me puedan las arcadas y mi estómago, agotado al igual que yo, sea incapaz de retener nada. Y me agoto tratando de asimilar, para luego reducir el esfuerzo a vómitos que me pueden y me aletargan.

martes 18 de agosto de 2009

A ti te gusta la música. A mí, el sexo. ¿Cuándo empezamos a tocar?

martes 4 de agosto de 2009

El rubor no es timidez, ni vergüenza, ni... El rubor es cólera contenida. Cólera ardiente pugnando por expandirse a través de los cráteres imaginarios de unas mejillas.