martes, 19 de agosto de 2008

¿Será, tal vez, que me piensa?

Hay veces en las que aún siento su tacto, aunque me jure que no le añoro. Es como una caricia consentida, más plácida que placentera. Y es entonces cuando sonrío, porque no me duele la ausencia, sino que me conforta el recuerdo.

5 comentarios:

Veca dijo...

Pero tampoco dejes que el recuerdo te reconforte demasiado y busca otro que sea el objeto de ese deseo :P

Druid dijo...

Si el recuerdo no pesa, y te hace feliz, recuerda....

pero que recordar no te ponga un velo en los ojos que no te deje ver el futuro.

Bicos.

Felisa Luna dijo...

Estoy convencida de que el recuerdo mantiene vivos a los que se fueron.

Nikaperucita dijo...

Eso suena a haberlo superado :)

Zeltia dijo...

ah que bien, así me gustaría a mí sentir las ausencias, y no como vacíos llenos de añoranzas.