viernes, 1 de febrero de 2008

Va de faros... *

La ría del Sor es la frontera natural que separa, en el litoral cantábrico, las provincias de Lugo y A Coruña. En su bocana se encuentra un hermoso faro. En primer plano se ve el conocido como Lombo das Navallas, una enorme extensión de arena, en la playa de Areagrande (no sé por qué siempre la denomino Arealonga), en la que las mariscadoras de O Vicedo y O Barqueiro trabajan codo con codo para extraer uno de los moluscos más apreciados de la zona. Apreciado, principalmente, dado que no abunda y que, hasta hace muy poco tiempo, sólo se hallaba en Galicia en esta playa de O Vicedo, y más concretamente en este Lombo, y en otra de Pontevedra.



Acceder al faro de Punta Roncadoira, en Xove, permite admirar parajes bellísimos. A la derecha, el faro, y bajo estas líneas, las vistas del litoral xovense, en el que se captura el pulpo de roca más exquisito del litoral lucense. Entre sus peculiaridades cabe destacar que sus tentáculos son más largos de lo habitual y, a mayores, que su tonalidad es más oscura que la que caracteriza a otros cefalópodos que se pueden encontrar en el mercado. Dicho pulpo protagoniza una fiesta gastronómica que está cobrando arraigo en el municipio. Tras el éxito de ésta, creo que en 2006, comenzó a celebrarse la del rodaballo, ya que en Xove se sitúa una de las plantas más grandes de Europa dedicada al engorde de este producto.

















El faro de Burela no se encuentra en lo alto de ningún monte, sino sobre un islote. Por ello, no tengo fotos mejores. Prometo, de todos modos, que en mi próxima visita procuraré esmerarme, ya que he cambiado de cámara. La primera foto está hecha desde la playa urbana de O Portelo y la segunda desde el área recreativa del monte Castelo, en la que cada año se celebra una romería multitudinaria, que lleva a cuantos participan en ella a acampar, en pandilla, en dicho monte. Como curiosidad: este faro era lo primero que veía cuando me asomaba a la ventana en mis primeros meses trabajando en A Mariña lucense. Pero sólo estuve viviendo en Burela de abril a septiembre de 2001 y lo cierto es que era una localidad fascinante para vivir, dada la interculturalidad y la proximidad de todos los servicios.

























Y, en la imagen de la derecha, el faro de San Cibrao, en la Atalaya de la Península de la Paz, en el municipio de Cervo. De éste tengo más fotos, pero no es que las tenga muy a mano. Es de fácil acceso y se encuentra en la cima de un acantilado, que mira hacia las islas de Os Farallóns, las playas de O Torno y Cubelas (ambas con bandera azul), la fábrica de Alcoa, el dique de contención que impide que el mar llegue con demasiada fuerza a la playa de O Torno, y buena parte del litoral cervense.

En las islas de Os Farallóns, por cierto, habita una sirena, conocida como A Maruxaina, que es capturada en el mes de agosto para que vecinos y visitantes la juzguen. Muchos piensan que sus cánticos tienen por objeto lograr despistar a los marineros, para que sus embarcaciones zozobren, mientras que otros defienden que A Maruxaina, lo único que intenta es avisarlos de posibles peligros. De ahí que sea preciso someterla a un juicio público.

De ser condenada, seguramente se quemará en una pira, pero lo que nunca falta cada año es la degustación de una queimada con la que celebrar el veredicto del juicio (por el momento siempre favorable a la sirena).

Otra peculiaridad de esta celebración radica en el hecho de que cuantos se acercan a presenciarlo van ataviados como antiguos pescadores y pescantinas, y son muchos los que hacen sonar unos cuernos (único medio del que disponían antaño quienes esperaban en tierra para guiar a las embarcaciones que se dirigían al puerto).


* Dedicado a Veca, que me recordó mi intención de hacer un repaso fotográfico de los faros de la costa de Lugo, y a Q, que en muchas ocasiones fue mi faro y que hoy, por fin, ha vuelto a dar señales de vida... Lo que le eché de menos...

11 comentarios:

Veca dijo...

Muchas muchas gracias por dedicarme este post tan precioso! y que mejor manera de agradecértelo que ser la primera en comentar? :D

ArteLibra dijo...

Hola hermoso el lugar!
viajar es lo mejor no!

Un abrazo para ti te cuidas.

Chousa da Alcandra dijo...

Nin duda cabe da singular beleza da costa lucense.
E no interior, como non temos mar, non vaiades pensar que tampouco temos faros: temos o Farelo

humo dijo...

Quiero volver a Galicia, pero me ocurre como con todos los lugares en los que fui feliz: me da miedo volver y no encajar bien la diferencia con el recuerdo.
Yo me entiendo.

Mario M. Relaño dijo...

Preciosas fotos. Los faros siempre me gustaron mucho. Debido a su emplazamiento, siempre me recordaron el fin de algún lugar... El año pasado tuve la suerte de estar en el faro de Les Eclaireurs, El Faro del Fin del Mundo...

Besos.

Markesa Merteuil dijo...

Y yo como coment, Veca, secundo ese haz el amor y no la guerra... Tiene que estar bien en lo alto de un faro, ¿no? Escuchando las olas, el viento y... divisando una magnífica costa... Ay, qué idea...

Artelibra... viajar es lo mejor, pero no todo el mundo sabe aprovecharlo. Saber aprovechar cada experiencia es lo mejor.

Chousa... lévame ó Farelo, que eu pola túa terra sempre me perdo.

Humo: no compares experiencias: disfruta cada una en plenitud.

Mario: el fin de un lugar y el comienzo de un lugar. Quienes se acercan a ellos cruzando tempestades y llegan a puerto... sin duda los compararán con el inicio de una vida.

El Vizconde Valmont dijo...

¡Genial! ¿Ahora escribe guías turísticas? Didáctico y espectacular..

irene dijo...

Ya casi no necesito hacer el recorrido farero, con las fotos y tu relato, parecía que estaba allí.
De todas formas iré, siempre me gustó Galicia, por muchas razones.
Un beso.

Veca dijo...

Pues mira, no había pensado ponerlo en práctica de esa manera, pero no debe de estar mal :D

PARANOICO ILUSIONISTA dijo...

Pues andaba algo perdido y nada mejor que un faro para guiarme el camino, siguen aumentando las ganas...
Besos lokos

Markesa Merteuil dijo...

¿Guías turísticas, vizconde? Falta mucho para alcanzar dicha meta.

Irene, siempre es mejor paladear. No basta con verlos, hay que sentir la brisa, el viento, saborear los olores que llegan del mar...

Ay, Veca, qué de ideas...

Ilusionista, tú tienes que ser tu propio faro.