domingo, 23 de marzo de 2008

Ausencias (III)

Paredes de azul. Madera en el suelo. Luz tenue. Cálida sin aquel solista que nos atormentó con su epopeya de lo cotidiano.

Faltaba también la marabunta de gentes, guitarras, instrumentos de percusión, los aplausos de cordialidad y el rictus unánime que pedía a gritos que cesase ese ritmo reiteradamente monótono, que alguno insistía en llamar concierto.

Y al fondo, nuestro rincón. Nuestro rincón, sin nosotros.

Música. Sí, hoy danza la música para envolvernos en pulsiones afables. Té, hecho ritual. Cariño, inapropiado aún, en los gestos casi cómplices de él, que, tal vez sin pretenderlo, ha pasado a formar parte de mi paisaje cotidiano*.

Y al fondo, vacía, nuestra mesa. Desnuda de sentimientos.

La mirada en la que esta noche me observo, femenina; la charla, sobre todo y sobre nada; la clave, la cercanía; el sentimiento, de confortabilidad; el vaso, medio lleno; los gestos, francos; el tacto, innecesario.

Todo, incluso el humo, fluye armónico. Todo parece en su sitio. Todo, menos nuestra mesa: ausente, tal vez nostálgica a sólo unos pasos. Tan lejana...

Levanto de nuevo la mirada. No hay rastro de aquella vela que encendí para observarme en tus niñas. Tampoco de caricias furtivas y cómplices, cómplices y furtivas, como en un delito. Tan pecaminoso como urgentemente necesario.

Y nuestro rincón, al fondo. Gélido sin nosotros.


* Como otrora, vos, en aquella Ciudad Dorada. ¿Me permitís añoraros?

16 comentarios:

Muerte por vida dijo...

Mmm... parece el lugar ideal.
¿Sabes? Las ausencias tampoco son tan malas, y sobre todo si son de sentimientos. Yo lo prefiero, sobre todo para poder escapar... muchas veces te hacen autocohibirte con lo que acarrea detrás.

Perdón por mi ausencia en estos días, mi mente sigue volando por los aires.

Te dejo besos de agua, Muerte por Vida.

Markesa Merteuil dijo...

Y yo que pensaba que el regreso implicaba también una nueva entrada... Aims... Echo de menos leerte.

Gracias por los besos de agua. Seguro que completarán su ciclo y volverán a ti, cargados de mí.

PD: El sitio me encanta (aparece descrito más veces en el blog, de hecho).

Mario M. Relaño dijo...

Esos rincones vacios que recordamos y no llenamos, nos agraba aún más la nostalgia...

Un beso, Marquesa. O dos.

Markesa Merteuil dijo...

No duelen. Aún no duelen... Hay cierta melancolía (sigo, seguimos, sin ese tiempo que añoré hace algún post), pero de momento no hay dolor. Todo está... armónico. Es como si lo viera todo como espectadora... No sé explicarlo. Sólo sé que aú no duelen.

Mario... besos incontables.

irene dijo...

Unas velas se apagan, es necesario encender otras, es obligatorio calentar el rincón, al menos, hay que intentarlo.
Un abrazo.

Veca dijo...

Me quedo con la múscia y el té y destierro al humo.

Markesa Merteuil dijo...

Si me dejo vencer por la apatía un ratín... sólo un ratín... ¿Qué pasará, Irene?

Vequita... a mí siempre me molesta el humo, pero... ese día ni siquiera se notaba... Está a una horita de tu casa (un paseo para cualquier madrileño). Venteeeee

Suso Lista dijo...

Pois amin gustame esa atmosfera melancólica...

Benjuí dijo...

Me fascina, Markesa, tu capacidad para reflejar historias tristes sin caer en el melodrama.

Chousa da Alcandra dijo...

Fascinan debido a que non vemos o seu recuncho ó fondo xélido. Imaxinámolo con ela e así...quen se resiste á fascinación?

Bicos sin compás

asbeirasdoarnego dijo...

coincido con benjuí tes moita facilidade para contar cousas tan... xa me entendes, non sei como definilo. Parabén polo relato, quedouche moi ben.
www.asbeirasdoarnego.blogspot.com

Cat's dijo...

Tan pecaminoso como urgentemente necesario.


yo lo necesito así, de la manera que lo has dicho.

Markesa Merteuil dijo...

Suso, é que ti es un romántico...

Benjuí, nunca me gustaron los culebrones y a veces, no sé por qué, tendemos a crear realidades paralelas que creemos ciertas. Desnudar las realidades de aderezos creo que ayuda. De todos modos, gracias por la apreciación, pues sí que a veces resulta difícil no tender a eso al relatar.

Markesa Merteuil dijo...

Chousa, é que ti procedes dun lugar fascinante en tanto a que ofrece mil e un cores, pero que moitas veces pasan desapercibidos. Ti, en lugar diso, de acostumbrarte á cotidianeidad, descobres cada día unha nova tonalidad, un novo prisma dende o que achegarte ó mundo. De aí que estés sempre atento, porque sabes que ollar permite disfrutar. E que o maxín posibilita ir máis aló do que a simple vista nos ven dado.

Asbeirasdoarnego, moitas grazas. Por certo... viches o anuncio? I Blog-Xuntanza...

Cat's, yo también. El caso es que no siempre se llega a sentir ese todo... y cuando eso ocurre la añoranza de pulsiones es atroz. Brindo por los pecadillos que se nos antojan necesarios..., para que no falte la tentación.

principito dijo...

Todos hemos teido rincones de esos, en los que hubo tantos sentimientos, tanto amor, tanta pasión... Mismos rincones en los que después intenté repetir la misma sensación con otras personas y que quedaron marcados para siempre en mi corazón... y en el suyo.

Besitos.

Markesa Merteuil dijo...

Tal vez la magia está en los rincones y no en las personas que los habitan por un segundo, príncipe... ¿No te ha pasado también que con la misma persona con la que hubo un momento mágico en un lugar concreto no logras volver a vivir esa ilusión en otro diferente?