jueves, 23 de abril de 2009

La lujuria sólo es pecaminosa cuando se contiene, pues este tipo termina por ser morboso, por buscar nuevos cauces (a veces amorales) para satisfacer su hambre y por ocasionar daños a nuestro organismo y, a fin de cuentas, eso atenta contra el manido: "No matarás".

6 comentarios:

Chousa da Alcandra dijo...

Si, si; pero os pecados nin minguan nin desaparecen, somente se transforman. Pasan de ser pensamento cando se materializa dito imaxinación.
Por comparalo coa química (mira ti que ben me ven a metáfora), un bloquiño de xeo sólido vólvese líquido cando se mergulla no calor do vaso de licor de amoras...

Francisco dijo...

Acabo de morirme...que bien.

Albino dijo...

En tonces, no contengamos la lujuria.
Y ademas la palabra pecaminoso no figura en mi diccionario.

Markesa Merteuil dijo...

Os pecados, Chousiña, aliméntanse das mentes calenturientas dos beatos que transforman simples apetencias en tentacións do demo. Eso si, perdoan o realmente terrible cuns pouquiños xestos: examen de cocinciencia, dor dos pecados, propósito da enmenda, dicilos ó confesor e cumprir coa penitencia.

Ay, Franc. Pon remedio, que aún te queda un poquito de vida.

Albino, en el mío sí figura como acto de rebeldía, como transgresión de la moralidad en la que me amamantaron. Por lo tanto, me encanta...

Chousa da Alcandra dijo...

Canto sabes de canónigo, hermana Markesa...

Saúdos de frai Chousa

Thiago dijo...

Bueno, cari, muchas gracias por el premio, mañana lo coloco en mi post, me ha alegrado un poco un finde un poco jodido, jajja.


Bezos y gracias.