martes, 5 de abril de 2011

Olvidé que olvidé. Y ya ni sé si quiero olvidar de nuevo que olvidé que olvidé, o dejarlo estar. Porque hay abrazos que al día siguiente son helada y besos con regusto agrio. Y ya no quiero luchar, ni escuchar. Tampoco esperar, ni actuar. No quiero que estés, pero tampoco que te vayas. Y querer y no querer me agota, me frustra, me enfurece, porque ya ni siquiera duele. Sólo me incomoda. Y ya no sé si es tristeza o apatía. Si es decepción o frustración. Pero el reloj juega en tu contra alejándome de ti.

6 comentarios:

Chousa da Alcandra dijo...

Non te men enfurruñes, pero a iso que ti describes con tanto xeitiño...miña avoa chamáballe TONTERÍA!.

Biquiños

maricarmen dijo...

Ay Marquesa que dilema....te comprendo.
Un beso.Me encanta leerte

Kim Basinguer dijo...

Es cierto que lo dice Chousa, es tontería ¡ pero la mayoría de las mujeres la padecemos!
Es ese momento en que el amor se va marchando y en su lugar queda la tibieza, la desilusión y el conformismo que es como una llama que no alumbra suficiente.

Sergio dijo...

Uf, vaya Tiovivo.

El reloj siempre juega en contra, en el desgaste por conocer la "verdad" te encuentras con un día menos.

humo dijo...

...También es cierto que hay días, y días...

Isabel dijo...

es la historia de la vida, ni contigo ni sin ti, pero cada vez mas sin ti. Un beso